Era lluvioso aquel día,
en el que el hombre... llorando caminaba.
La acera húmeda y sombría...
Las gotas... su sombrero mojaban.
Los ojos, cristales parecían.
Los pasos vacilantes se escuchaban.
Por su cara funesta y marchita,
las lagrimas como ríos se deslizaban
La luna su luz escondía.
El tiempo entre aguas se marchitaba.
Bajo nubes turbias se veía,
un negro paisaje que lento se pintaba.
Un gato inquieto veía,
el paso que lento se daba,
la mirada cristalina y perdida.
El viento, que su rostro desgastaba
En el sendero que el hombre seguía,
una sombra a lo lejos se pintaba,
un hombre de mente sabia decía…
Amigo... ¿qué es lo que pasa?
El hombre, en seco se detenía,
su cara… la tristeza revelaba
y lentamente decía amigo...
yo tengo... una daga... atravesando mi alma…
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